22.8.06

No te olvidaremos..

Amigos, la Viki, nuestra Viki, ha abandonado el puerto de Blanes ... para siempre.

Es posible que algunos individuos de mentes sencillas se alegren de ello, pensando sin duda en la embarcación nueva y más moderna que la sustituirá. Pero otros, de corazón mas noble y elevado entendimiento, nos preguntamos si no será ésta una parábola de nuestro propio porvenir, arrumbados como trastos viejos tras toda una vida de dedicación y servicio. El tiempo, aunque invisible, lo arrastra todo a su paso.

Sí, ya sabemos que no era una barca perfecta: los motores se calentaban, echaba mucho humo, el molinete no iba ni a la de tres y seguramente el Bismarck era más manejable. Pero algunos la queríamos porque era nuestra, formaba parte de nuestras vidas. ¿Acaso un padre no quiere a su hijo, aunque le falte un brazo, o la cabeza?

Me pregunto si ha sido éste un final adecuado para tan noble embarcación. Tal vez hubiera sido mejor alejarla de la costa y prenderle fuego, cual nave vikinga, para que entrara por la puerta grande en el valhalla de las motoras intraborda. O haberla estampado contra La Palomera, a modo de protesta por la bandera del Mongolo. Pero ya no hay remedio, la humana ambición se ha impuesto una vez más y la Viki, nuestra Viki, ha sido vendida por un puñado de euros. Quién sabe lo que le deparará el futuro. Es posible que caiga en manos de un nuevo rico, que la utilice para impresionar a sus amigos en las fiestas de postín; o que termine paseando viejitos por el lago de Banyoles; o que un astillero sin escrúpulos experimente con ella para crear una nueva súper raza de motoras mutantes para pesca y paseo.

Sea lo que sea, sólo os pido que cuando leáis esto guardéis un minuto de silencio (diez segundos las mujeres) en memoria de los buenos momentos que la Viki, nuestra Viki, nos ha hecho pasar a todos.

Hasta siempre, Viki.


Xinea, PER por la gracia de Dios.



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