A 30 de marzo de 2007, formada la tripulación en la cubierta de la embarcación Viki II se procede a dar cumplimiento a la sentencia dictada por el Alto Mando. En primer lugar, se da lectura a la sentencia y se procede a degradar al condenado Afaé al rango de marinero de tercera, que tendrá como insignia dos remos cruzados coronados por una gaviota cagando. A continuación se solicitan voluntarios para aplicar el castigo de 40 latigazos, momento en que los patrones Suriñogo y Xinea se abalanzan sobre el látigo, entablándose entre ellos una caballerosa discusión sobre quién ha llegado antes que por un momento parece decantarse a favor del primero, según se deduce del tono amoradatado que adquiere el rostro del segundo mientras Suriñogo le aprieta fuertemente el cuello, si bien un codazo en el plexo solar y un posterior rodillazo en los merendengues decantan la cuestión a favor de Xinea. Iniciado el castigo, Afaé comienza a llorar y a suplicar como el mariquita que es, lo que motiva que, más por asco que por compasión, el castigo quede reducido a tres latigazos y dos capones. Acto seguido se le da el látigo al condenado para que se lo meta por salva sea la parte y baile la conga, tal como establece la sentencia, si bien a la vista de que el muy pervertido parece estar pasándoselo pipa, se cambia este castigo por el de recibir una patada en el trasero de cada uno de los tripulantes, mientras grita: "RECONOZCO QUE SOY UN BABOSO Y NO VOLVERÉ A FALTAR AL RESPETO A MIS SUPERIORES". Con las advertencias de rigor se despide al condenado, quien sumisamente hace propósito de enmienda y solicita humildemente perdón por haber tratado a sus superiores sin la debida consideración. Acto seguido se sirve a la tripulación un tentempié a base de anisette y pastas finas y se da por finalizado el acto.
El Alto Mando
|
No hay comentarios.:
Publicar un comentario