11.4.07

Estos semos los güenos.

La población de Blanes ha sido invadida por una horda de bárbaros perteneciente a la tribu de los chabas, también conocidos como los quemacus. Originarios de las zonas insalubres del delta del río Llobregat antiguamente ocupadas por los laietanos, que al parecer se suicidaron en masa a su llegada, periódicamente se ven forzados a la emigración por su incapacidad de soportarse a sí mismos. Menos peligrosos que los visigodos o los alanos pero infinitamente más pedantes y cansinos, los chabas son gregarios, ruidosos, ignorantes de todo lo que no guarde relación con su tribu, siempre dispuestos a sobrevalorarse y propensos a aconsejar a los habitantes de las poblaciones por ellos ocupadas, ya que al parecer tienen la creencia de que uno es más listo cuanto más grande es la urbe donde reside. Una característica esencial de los chabas es que el espacio físico que ocupan, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia, siempre estaría mucho mejor vacío. Despreciando este axioma, los chabas ocupan en masa el centro de las poblaciones que conquistan. En Blanes, esa molesta ubicuidad se condensa en dos puntos clave: La Activa y Can Flores. Para un chaba, comprar el pan en La Activa y decir que ha comido en Can Flores (más que el hecho mismo de hacerlo) es una especie de rito iniciático con el que intentan demostrar su adaptación al medio. Los chabas, no contentos con ocupar un espacio físico, también llenan el éter con sus ruidosas voces, ya sea en conversaciones personales o a través de los teléfonos móviles, en los que parecen no tener mucha confianza a la vista de los gritos que dan al pobre aparatejo. A tenor de lo que forzosamente se escucha en estas conversaciones, resulta que los chabas entienden de todo y tienen soluciones para cualquier problema imaginable, aunque no se acaba de comprender por qué entonces siguen viviendo en una zona llena de ruido y humo de la que escapan a la menor oportunidad.
Los chabas tienen una forma de gobierno curiosa: eligen jefe al tipo que más les hace la pelota y les dice lo cojonudos que son, lo cual conlleva naturalmente que el resto del mundo es menos cojonudo que ellos y les tiene envidia; creo que a esto lo llaman nacionalismo, aunque yo lo llamaría gilipollez. Expansionistas e imperialistas por naturaleza, buscan ampliar su área de inluencia, actualmente limitada por los Pirineos al norte y el río Ebro al sur, intentando fijar las nuevas fronteras en el interior de Francia y hasta Murcia. Para oponerse a ello y escapar a su despótico dominio se está formando una coalición de pueblos para fijar una nueva frontera en el rio Tordera y revivir la vieja Marca Hispánica. Mientras se reúnen las tropas, un grupo de 300 valientes se dirigirá bajo mi mando al puente de Can Pichota, donde resistiremos heróicamente los asaltos de los chabas, retrasando su avance lo más posible, aún a costa de nuestras propias vidas. ¡PREPARAOS PARA LA GLORIA!

Xineidas Espartanus

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