
¡MOTÍN, TRAICIÓN, REBELIÓN, SEDICIÓN, TOCADA DE GÜEVOS! Hete aquí que mientras me hallaba en el puente de Can Pichota al frente de mis 300 valientes luchando contra hordas de chavas que intentaban invadir nuestra población, la traición se gestaba a mis espaldas por parte del individuo más ruín, miserable, rastrero y carroñero que hallarse pueda: el Muñogo. Despertado de su letargo invernal con sed de venganza, ha arremetido con ferocidad contra sus superiores jerárquicos, llegando incluso a poner en duda la justicia del castigo impuesto a su hermano Afaé, demostrando con ello que ambos comparten otro gen aparte del de no pillar los chistes: el de la rebelión. ¿Qué coño le habrá dao a éste para estar casi un año sin abrir la boca y ahora atacar por sorpresa a los copatrones de este modo cruel y despiadado? Una cosa puedo asegurar: esto no va a quedar así. Aquí van a rodar cabezas, piernas, brazos, cojoncillos y vísceras varias. ¡MÁS MADERA, ES LA GUERRA! De momento voy a proponer al Alto Mando la promulgación de unas Ordenanzas de Policía y Buen Gobierno mucho más estrictas que las actuales (una mezcla entre lo espartano y lo prusiano, vamos), así como una revisión general de las graduaciones de la tripulación. ¡Vais a saber lo que es la disciplina, mamones! Os adjunto los galones de patrón, cuya visión pronto os llenará de terror, para que os vayáis familiarizando con ellos. Y tú, Suriñogo, espabila y déjate de finitos, macho, que con este personal vamos a terminar en una isla desierta con una dieta a base de cocos y cangrejos de roca.
Xinea, Patrón por la Gracia de Dios.
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