Resultado del último escáner cerebral realizado al Muñogo y detección de su solitaria neurona que la pillaron desconsolada diciendo: "quiero tener millones de amiguitas como las demás neuronas, snif...snif... porqué el cabrón éste del Muñogo me tiene sóla?, ¿qué culpa tengo que este imbécil no dé pa más?, ¿porqué me utiliza sólo pa cagar? snif... snif..."Vale Xinea ya me despierto. Es que venía de las vacaciones tan relajado que no quería interferir el remanso de paz interna y espiritual en que me hallaba inmerso, producto sin duda de los exquisitos caldos y langostinos ingeridos.
La verdad es que no he hecho mucho caso al arrivista Muñogo, como no lo hago a los demás unineuronales como él. Pero bueno, la disciplina es la disciplina e indudablemente ha de imponerse a bordo. De momento no voy a sacar al Cabrero aunque tampoco lo descarto en función de cómo se desarrollen los acontecimientos. Motivos no faltan para sacarlo pero vaya, el Muñogo no podrá soportar la mordida del Cabrero, y a la larga nos quedaremos sin el melón que es el único motivo que justificaba su presencia a bordo. Voy en definitiva a tratar de solucionar el problema por la via diplomática y en un lenguaje que el Muñogo entienda, o sea, de tontos:
A ver Muñogo hijo: ¿qué parte de “A LA PUTA CALLE” no has entendido?
Al capullo de tu brother se le castigó siguiendo las ordenanzas por no hablar que fue objeto de una inmerecida indulgencia, además de gosar como un cerdo con el látigo por el culo. En cualquier caso, ¿a ti que coño te importa? Ah¡ ya caigo: vuelves a estar en época de muda y eso te debilita la única neurona que hasta ahora utilizabas para cagar y comer, únicas funciones primarias de las que te ha dotado la naturaleza. Pensar desde luego no es lo tuyo, pero no te preocupes en la próxima salida no te vamos a negar el embarque. Venir vas a venir… y como nos vamos a divertir… lo del castigo del Afaé es poco. Eso sí, antes de embarcar te voy a envolver en celofán para que no sueltes más pelo.
En cuanto al resto de tus balbuceos en la página, nos tienes que aclarar el nombre, apellidos, dirección y horario en que puede ser apalizada la fémina que citas y que al parecer forma parte del motín. Y por último que sepas que accedemos a que la perrita venga en el barco (seguro que menos pelo que tú soltará). Ahora, la vuelta no sólo no la garantizamos sino que hay un alto riesgo de que, “accidentalmente”, caiga al mar con la mala suerte que previamente se halla liado “casualmente” en un cabo con un peso específico de considerables dimensiones aunque parezca atado “ad hoc” (expresión latina que ni me molesto en explicarte, no vaya a ser que te sature la neurona y no puedas cagar esta noche).
Capitán Suriñogo. El ecuánime
La verdad es que no he hecho mucho caso al arrivista Muñogo, como no lo hago a los demás unineuronales como él. Pero bueno, la disciplina es la disciplina e indudablemente ha de imponerse a bordo. De momento no voy a sacar al Cabrero aunque tampoco lo descarto en función de cómo se desarrollen los acontecimientos. Motivos no faltan para sacarlo pero vaya, el Muñogo no podrá soportar la mordida del Cabrero, y a la larga nos quedaremos sin el melón que es el único motivo que justificaba su presencia a bordo. Voy en definitiva a tratar de solucionar el problema por la via diplomática y en un lenguaje que el Muñogo entienda, o sea, de tontos:
A ver Muñogo hijo: ¿qué parte de “A LA PUTA CALLE” no has entendido?
Al capullo de tu brother se le castigó siguiendo las ordenanzas por no hablar que fue objeto de una inmerecida indulgencia, además de gosar como un cerdo con el látigo por el culo. En cualquier caso, ¿a ti que coño te importa? Ah¡ ya caigo: vuelves a estar en época de muda y eso te debilita la única neurona que hasta ahora utilizabas para cagar y comer, únicas funciones primarias de las que te ha dotado la naturaleza. Pensar desde luego no es lo tuyo, pero no te preocupes en la próxima salida no te vamos a negar el embarque. Venir vas a venir… y como nos vamos a divertir… lo del castigo del Afaé es poco. Eso sí, antes de embarcar te voy a envolver en celofán para que no sueltes más pelo.
En cuanto al resto de tus balbuceos en la página, nos tienes que aclarar el nombre, apellidos, dirección y horario en que puede ser apalizada la fémina que citas y que al parecer forma parte del motín. Y por último que sepas que accedemos a que la perrita venga en el barco (seguro que menos pelo que tú soltará). Ahora, la vuelta no sólo no la garantizamos sino que hay un alto riesgo de que, “accidentalmente”, caiga al mar con la mala suerte que previamente se halla liado “casualmente” en un cabo con un peso específico de considerables dimensiones aunque parezca atado “ad hoc” (expresión latina que ni me molesto en explicarte, no vaya a ser que te sature la neurona y no puedas cagar esta noche).
Capitán Suriñogo. El ecuánime
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