Asciendo periódicamente a las cimas de las más altas cumbres para dar gracias al Sumo Hacedor por haberme creado casi perfecto (si dijera que soy perfecto pecaría de vanidad, defecto que no pienso admitir). En mi última subida cometí el error de permitir que me acompañaran esos tres individuos a los que conocemos como Juanillo, Muñogo y Iogui. Craso error. Sólo el último mostró tener un mínimo de hombría y dignidad. Los otros dos no hicieron más que perderse, quejarse y llorar de frío, dando un espectáculo vergonzoso. Ello no impidió que inmortalizara la ascensión en una serie de fotografías que, como de costumbre, son auténticas obras de arte.





Xinea, Patrón por la Gracia de Dios.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario