24.4.08

LA CASI CONVERSIÓN


Amigos, mi fe ha sido puesta a prueba y una vez más ha salido victoriosa. Es probable que una mente menos despierta, una inteligencia menos viva, un cerebro menos avisado, hubieran sido derrotados donde yo triunfé. No por nada ostento los títulos de Patrón por la Gracia de Dios e Imperator de los Mares, entre otros. Pero dejémonos de circunloquios y vayamos directamente a los hechos. El caso es que hace unos días y aprovechando un hueco entre chaparrón y chaparrón decidí dar un paseo en bicicleta por los alrededores de nuestra población. Me hallaba, pues, en lo más profundo e intrincado del bosque cuando de pronto, como por arte de magia, me vi arrojado de mi montura y caí al suelo. Al punto, una luz de extraordinario fulgor me deslumbró al tiempo que escuché una voz que desde lo alto me decía:
- XINEA, XINEA ¿POR QUÉ ME PERSIGUES?
- Vaya guarrazo ¿Quién eres tú?, respondí.
- YO SOY ESE A QUIEN TÚ PERSIGUES, contestó la voz.
- ¿El Afaé de los cojones?
- EL MISMO. AHORA LEVÁNTE, ENTRA EN LA CIUDAD Y ALLÍ SE TE DIRÁ LO QUE TENDRÁS QUE HACER.
O algo así, es que últimamente no oigo muy bien. El caso es que me levanté de un salto, henchido de energía, presto a trasmitir la buena nueva: que el Afaé no es el patán inútil que todos creíamos, sino un agente de la Divinidad, de una categoría incluso superior a la mía. Ya emprendía mi camino en pos de tan alta misión cuando, de pronto, me vi otra vez rodando por el suelo. “Joder, qué caída más tonta, pensé. ¿A qué viene esto?” Me di cuenta entonces que alguien había colocado una cuerda cruzando el camino. La duda me invadió, levanté la vista hacía lo alto y ¿a quién creéis que vi? Pues sí, al tontolaba del Afaé encaramado en lo alto de un pino, con un foco en una mano y un megáfono en la otra, callado como un puta y procurando disimular (sólo le faltó decir: PIO, PIO). Excuso decir las palabras poco afectuosas que le dirigí. Lo que sí diré es que tras ellas cogí un pedrusco de las proximidades y le acerté con él en toda la cabeza, lo cual tiene su mérito.
En fin, falsa alarma: Afaé sigue siendo el mismo gilipollas de siempre.

Xinea, Patrón por la Gracia de Dios.

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