24.7.08

BITÁCORA 20-7-08

Finalmente encontré el libro de bitácora entre un bocata choped y el quita-ladillas que hace tiempo buscábamos pal afaé.

Más tarde que pronto, en la mañana del 20-7-08 aparecieron los miembros de la flota, que quedó menguada al buque insignia, ya que el Bocinas alegó tener al Saratoga en el astillero como consecuencia de haber sido torpedeado. La peste a orujo le restaba credibilidad, sin embargo disimulamos por andar justitos de tripulación.

Tras intentar enrolar a los borrachos/as habituales por las tascas del puerto no hallamos a nadie.

Fuimos incluso al bar de ambiente que frecuenta l’Afaé (fijaos lo desesperados que estábamos) pero nos comentan que, debido a la última fiesta, le están poniendo unos puntos en el culo.

Finalmente hallamos dos grumetes que, incautos, aceptan embarcarse. Le hacemos currar todo lo posible pa que no pase como el malcriado del Afaé.

El Xinea enarbola por primera vez el pabellón. Igualito que en Iwoshima pero menos marcial, más calvo y más gordo. Pese a ello no pudimos ocultar nuestra emoción de ver izado el símbolo patrio.

Emulando viejas gestas zarpamos, como dicen los franceses, a la manière de la Viki. El del frente, simpático él, pone en duda la maestría del Xinea mientras aparta la Viki con una fregona, ya que nuestro bichero marca acme trabaja pal enemigo.

Al abandonar las intalaciones portuarias oímos aplausos, creyendo equivocadamente el Xinea que eran de elogio.

Proa a levante (qué original) y dejamos a los grumetes a los mandos. Cuando empezaron a poner cara pokemon por la emoción, apartamos al Tirillas y su primo y enderezamos el rumbo. No dejaron turista sin piropear con inocentes requiebros propios de su edad. Tierna juventud, cuan distante están de nuestros sonidos guturales a las guiris con la mano en el paquete … Así nos fue.

Búsqueda desesperada de una cala con restaurante porque el Señorito Xinea quiere comer en silla, de donde se colige un ataque desenfrenado de sus almorranas.

Ni un fondeadero con restaurante. Y la mar que además está de guasa.

Pasamos Tossa y a alguien se le ocurre fondear pasada la Mar Menuda. Jodeeer que ratito.

Metidos en agua el suscrito patrón, el bocinas y los grumetes, al Xinea le entra unos de sus brotes psicóticos y se lleva al barco por el morro, dejándonos cuales cormoranes, en unas rocas.

Le amenazo con romper su colección de cromos de futbolistas desnudos y, despavorido, vuelve, pero nos fondea a una distancia de seguridad de unas… dos millas. Casi ahoga a toda la tripulación en su maniobrita, hoy no es su día y parece que piensa seguir.

Practicamos un lastimoso aperitivo a bordo con lo poco que trajo el suscrito que, además de puta tiene que poner la cama y escuchar las quejas de los avituallados.

Miramos en Cala Bona donde, por la apretura de barcos parece que haya una manifa de la flota. En cala Pola la cosa también estuvo jodida y no nos atrevimos a agarrar bolla.

Vuelta a los orígenes y ¿dónde acabamos? A ver si lo adivináis . Eso, en el Chiringo La Porteña. El fondeo fue de apoteosis. El Xinea, al que parece que le sienta mal su nuevo estatus de pater familias, se empeñó en molestar a todos y cada uno de los fondeados y, hasta que no hizo un parte de siniestro con el más borde, no paró.

Nuevamente y una vez más, amenizamos con un cómico espectáculo al público congregado que, por conocer nuestras habilidades, ya no mostraba la estupefacción de antaaño.

Los grumetes hicieron su cometido y como liebres desembarcan pertrechos.

Peor lo tuvimos los seniors a los que el paso de los años no perdonan.

Tan pronto pusimos pie a tierra, hicimos lo que todo buen marino y buen ibérico hace: ir al bar. (recordadme que algún día le haga una oda).

De los grumetes no supimos nada sino a la hora de pagar, pues tragan como limas. La Porteña, que nos conoce de viejo, nos puso lo de siempre advirtiéndome que esta vez sólo le quedan dos cajas de birras.

Siesta, vuelta al bar, siesta… y pal barco que esta vez está sólo a una milla.

El psicótico patrón hace de nuevo de las suyas y convierte a la Viki en una epiléptica.

Un grumete herido, el otro que mira con lástima al cuadro, el bocinas que va a potar, el suscrito que s’ha quemao hasta los güevos ….

Entrada en puerto. Trinco de nuevo los cromos del Xinea y le aviso de romperlos si no la mete como es debido. La amenaza hace efecto y, como siempre. Desbandada y barco sin baldeo.

Suriñogo

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