
Señoras, señores, Afaé ... Os debo a todos una lección acerca de cómo evitar colisionar con icebergs y para que no se me aplique la ley contra la morosidad voy a cumplir con lo prometido. Esta lección ha sido reiteradamente solicitada por diversos miembros de la tripulación, sin duda alguna temerosos de que se produzca tal eventualidad; teniendo en cuenta que no se ha visto un iceberg en el Mediterráneo desde la última glaciación, nos podemos ir dando cuenta del nivel del personal. Pero en fin, es de buen cristiano aceptar con resignación las pruebas a que nos somete el Señor. Sin más preámbulos, pues, he aquí la tercera de mis lecciones magistrales CÓMO EVITAR COLISIONAR CON UN ICEBERG - ¿Qué es un iceberg? Un iceberg no es más que un pedazo de hielo que flota en el agua. Exacto Muñogo, igual que los cubitos de hielo que le pones al güisqui. Eres casi tan listo como tu hermano. Sólo que son tan grandes que Afaé, con las llaves guardadas en un pañuelo y el aire dándole en la cara, tardaría horas, o incluso días en recorrerlos. Puede incluso que se perdiera en uno de ellos, o que cayera en una sima producida por el hielo, o que se le congelaran los ... Pero bueno, sigamos con la lección. - ¿Cómo diferenciar un iceberg de otros objetos flotantes? No queda más remedio que fijarse atentamente en las características del objeto en cuestión y compararlas con las de otros entes conocidos. Por ejemplo, si el objeto flotante es más bien oscuro y se le distingue algo así como los pelos del cepillo de una escoba, podría tratarse de una morsa, o de Julian Muñoz que se ha escapado del talego y trata de alcanzar a nado un país sin extradición. Si es oscurito pero liso y sin pelos, puede que sea el Afaé, recién salido de una sesión del depilady. En fin, las posibilidades son infinitas y no queda otro remedio que una atenta observación. - ¿Cuantas clase de icebergs existen? Según el profesor Utto Milakomen, de la Universidad de Helsinki, hay dos tipos de icebergs: los grandes y los pequeños. Ambos se diferencían, básicamente, por su tamaño. - ¿Cómo evitar colisionar con un iceberg? Si nos hallamos en rumbo de colisión con un iceberg, me remito a lo dicho en mi anterior lección sobre el rumbo, a saber, o bien cambiamos de rumbo o bien saltamos del barco como ratas asustadas y nos alejamos nadando. Yo recomiendo lo primero. En todo caso, evitaremos en la medida de lo posible golpear al iceberg con el costado de estribor, por debajo de la línea de flotación, de manera que se nos produzca una fisura longitudinal que deje entrar el agua de forma que ésta salte por encima de los mamparos de separación, que no llegan al techo, el barco se hunda de proa, luego se rompa por la mitad, hundiéndose primero la parte de proa y minutos más tarde la de popa, lo cual nos dejaría en el agua, con un frío de cojones y oyendo unas misteriosas voces gritando: ¡LEONARDO, NO TE MUERAS! - ¿Qué hacer en caso de colisión? Si a pesar de mis acertados consejos y de la práctica inexistencia de icebergs en esta zona, se produce una colisión (lo que, con este personal, no es descartable), se pueden hacer variás cosas: 1ª) Podemos echar pie a tierra (o mejor dicho, pie a hielo), embolicar las llaves en un pañuelo y hacer un poco de footing por el iceberg, a ver si se nos ocurre algo. 2ª) Podemos dirigirnos al puente de la nave y hundirnos dignamente junto con la misma, sujetando firmemente por el cuello al marinero que estaba a cargo del timón en el momento del choque. 3ª) Podemos intentar tapar la vía de agua apilando sobre la misma cosas inservibles (colchones, bolsas, el Afaé). 4ª) Mi favorita: colocarnos tres o cuatro chalecos salvavidas, mandar a la tripulación a taponar la vía de agua y cuando estén despistados, abandonar el barco con los objetos de valor. He aquí, pues, el fruto de mi experiencia. Comedlo y no lo escupáis, y la sabiduría recorrerá vuestras venas. Próxima lección: SOY UN TRIPULANTE AMOTINADO, REBOTADO Y RESPONDÓN ¿QUÉ ME PUEDE PASAR? Xinea, PER Dei Gratia. |
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